martes, 15 de octubre de 2019

Dejavu

Y de pronto sucede un dejavu. 
El dejavu de la vida, de los momentos, que se van como el viento. 
NO entiendes, cómo y cuando. Pero de lo que si sabes es que ya ese dejavu no te deja de sorprender, ya no te toma de sorpresa y ya no es algo nuevo. 
La sensación se ha ido, la vida comienza a perder sentido, a perder el significado de todo aquello que resultaba realmente verdadero. 
La edad, la monotonía, la rutina, no lo se!!! Pero de algo si estoy segura, estoy cansada de este dejavu de la vida. 
Quiero algo real, algo duradero, que me brinde emociones constantes. 
Algo estable, algo que conozca la dirección de su camino. 
Que entienda que aun cuando la tierra se mueva, siempre llega la calma. 
Hubiera deseado que mi dejavu de 7 meses se quedara para toda la vida. 
Ese dejavu, conocía el mismo camino que el resto. 
Ese dejavu era como lo que ya había pasado mi vida, al principio se torno divertido cargado de emociones y sensaciones  y de pronto, quiso ser pasajero, tal vez miedoso. eso sólo Dios lo sabe. 
Lo que si se, es que cada día a cada momento, deseo sentir un poco de él. 
¡Lo que daría por que ese dejavu fuera parte de mi vida!
Sin embargo nada en la vida es como queremos, aun no entendemos porque otros tienen más suerte que otros, y porque aquellos que no aman igual que otros, tienen la fortuna de ganar el corazón de otros aun sin merecerlo. #fueraexplicaciones  




domingo, 28 de julio de 2019

AM

¡Llegaste sin planearlo, llegaste a mi distancia, llegaste para quedarte? Eso solo Dios lo sabe.
Sin embargo aunque tu paso llegue a ser pasajero, o permanente, me haz convertido en una mujer alegre, llena de esperanza, esperanza que perdí hace muchísimo tiempo.
¿Me preguntaste que me gusto más? No hay nada en especifico, es todo... realmente tu compañía, tu tiempo, tu trato, tu amistad incondicional, tu amor, tu lealtad, tu respeto,  aun sin conocernos, enamorarnos aun sin conocernos, amarnos, todo sin saber nada más que lo esencial

Lo esencial es invisible a los ojos.
Dice el refrán que si quieres conocer realmente a una persona, y enamorarte de ella... Tapa tus ojos y sólo escucha su voz, sus sentimientos, al final es lo que realmente vale.

Pido a la vida que me permita mucho tiempo a tu lado, conocerte hasta que Dios me robe el aliento.
Pido a Dios que siempre me ames, y ante todo me continúes viendo como nunca nadie lo ha hecho.

Tengo mucho tiempo, diría años de no escribir, pero esto lo vale.
En este momento duermes, y amo verte dormir... y no me cambio por nadie en este momento.
Deseo congelar el tiempo y nunca irme.
Deseo que esto siempre sea nuestro.
Te amo sin duda Amrito.
#amreghiba #stéphaniearias #francea #costarica

domingo, 30 de diciembre de 2012

PERDONANDO A QUIENES NOS HAN OFENDIDO

SOBERANO
Todos hemos hecho algo indebido, ofendido y pecado contra alguien en algún punto de nuestra vida.

La Biblia nos habla de que debemos de perdonar.

Efesios 4:32 dice; “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” 
Colosenses 3:13, “…soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” 

La clave en ambos pasajes de la Escritura es que debemos perdonar a otros, como Dios nos perdonó a nosotros. ¿Por qué perdonamos? ¡Porque nosotros hemos sido perdonados!

El perdón sería sencillo si sólo tuviéramos que concederlo a aquellos que lo piden con pena y arrepentimiento.
La Biblia nos dice que debemos perdonar a aquellos que pecan contra nosotros, sin condiciones.
El negar el sincero perdón a una persona, demuestra resentimiento, amargura y enojo – y ninguna de los cuales deben ser las características de un hijo de Dios.

En el Padre Nuestro, le pedimos a Dios:

Mateo 6:12perdone nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.”

Jesús dijo en Mateo 6:14-15,Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.”

A la luz de otras Escrituras que hablan del perdón de Dios, Mateo 6:14-15 es la que mejor explica que la gente que se niega a perdonar a otros, realmente no han experimentado el perdón de Dios en ellos mismos.

Siempre que fallamos, al desobedecer uno de los mandamientos de Dios, pecamos contra Él.
Siempre que hacemos daño a otra persona, no sólo pecamos contra ella, sino también contra Dios. Cuando vemos la enorme misericordia de Dios al perdonarnos TODAS nuestras transgresiones, nos damos cuenta de que no tenemos derecho a retener esta gracia para con otros.
Hemos pecado infinitamente más contra Dios que lo que cualquier persona pueda pecar contra nosotros. Si Dios nos perdona tanto,

¿Cómo podemos rehusar perdonar a otros tan poco?

La parábola de Jesús en Mateo 18:23-35 es una poderosa ilustración de esta verdad.
Dios promete que cuando venimos a Él, pidiéndole perdón, Él nos lo concede gratuitamente (1 Juan 1:9). El perdón que otorguemos no debe tener límites, de la misma manera que el perdón de Dios es ilimitado (Lucas 17:3-4).  

 En cualquier momento en bueno para perdonar, y lo es aún mejor si empiezas ahora, Dios es llenador de su gracia y misericordía, cuando perdonas te liberas;

Mateo 16:18-19.

Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo. –  

Dios hara de ti día a día un mejor ser espiritual, integro, llenador de amor y de felicidad en tu corazón, porque de lo que hay en tu corazón es lo que habla la boca.

Se felíz e inicia de nuevo

Jesús llevo a la cruz todos tus pecados...